A un año de la partida del hermano Patricio

Jueves 6 de agosto de 2026

El pasado 24 de julio se cumplió un año de la partida del hermano Patricio Guentelicán Pérez, religioso de la Congregación de los Hermanos de la Inmaculada Concepción (FIC), cuya vocación educativa y cercanía dejaron una profunda huella en las comunidades que acompañó durante su vida.

El hermano Patricio falleció en julio de 2025, producto de una afección pulmonar, dejando una extensa trayectoria de servicio a la Congregación y, en especial, a la educación de niños, jóvenes y adultos.

Una parte importante de su apostolado estuvo vinculada a los colegios FIC de Talca. En el Centro Educacional San Antonio (CESA) se desempeñó como profesor de inglés y orientador, acompañando de cerca a estudiantes y a sus familias. Su labor trascendió las clases: quienes compartieron con él recuerdan especialmente su disposición para escuchar, aconsejar y estar presente cuando alguien lo necesitaba.

También mantuvo un estrecho vínculo con el Centro Educacional Luis Rutten (CELR), donde asumió responsabilidades en la escuela nocturna para adultos y en cursos de atención al paciente. Desde distintas funciones, incluida la dirección, destacó por una forma de liderar marcada por la cercanía, el compromiso y la preocupación por las personas.

Su servicio se extendió, además, a la propia Congregación. El hermano Patricio integró el Consejo Provincial FIC en Chile y fue secretario de la Fundación Creemos y Esperamos, institución responsable del CESA y el CELR, participando activamente en la misión de resguardar y proyectar el sello educativo de los Hermanos de la Inmaculada Concepción.

A un año de su fallecimiento, su recuerdo sigue presente en la Red Educacional FIC. Su legado permanece especialmente en quienes fueron sus estudiantes, compañeros de trabajo y las familias a las que acompañó, pero también en una manera de entender la educación como un servicio que requiere compromiso, escucha y cercanía.

Recordar al hermano Patricio es también agradecerle una vida dedicada a los demás y renovar el compromiso con la misión que él ayudó a construir: educar y acompañar, especialmente a quienes más lo necesitan, desde los valores del Evangelio y el espíritu de la Congregación FIC.